¿Qué debo poner en un contrato de prestación de servicios?

La primer pregunta es: ¿necesito un contrato de prestación de servicios?

Todo emprendedor y profesional independiente conoce que el trato con los clientes puede ser un camino inesperado.

A veces, las cosas salen de lujo y no hay ninguna duda o acción que genere incertidumbre. Otras más, el cliente solicitará servicios que quizá no estaban contemplados o que no se suelen proveer. En otros casos, incluso pueden existir desavenencias en la relación.

Para evitar los inconvenientes, las pyme y los freelancer deberían tener un contrato de prestación de servicios profesionales. Sus ventajas, alcances y clarificaciones son la forma más simple de pactar un acuerdo entre cliente y proveedor.

 

¿Cómo funciona el contrato de prestación de servicios?

Básicamente es un acuerdo civil de voluntades entre quien ofrece un servicio determinado en el cual es especialista o tiene documentos para acreditar su capacitación, y quien lo contrata.

Las partes se denominan “prestadora de servicios” y “cliente”. Se celebra mediando la libre elección de contratar, asegurando que cada uno se compromete a su parte del trato.

Así, si se redacta un contrato por escrito y se firma por las dos partes, tendremos lo que en derecho se denomina “voluntad expresa”. Es decir: queda perfectamente establecido qué esperan una de la otra y a qué se obligan.

De esta manera, el contrato de prestación de servicios funge como una constancia de la relación profesional (no laboral, ojo aquí) y puede ser llevado a juicio por cualquiera de las partes si la otra incumple una cláusula.

Es una seguridad tanto para el cliente como para la prestadora de servicios. Cada uno sabe lo que puede exigir del otro sin excesos ni negligencias.

¿Qué debe llevar mi contrato de prestación de servicios?

Las estructuras son personales y deberán siempre adecuarse al tipo de empresa o servicio que se brinde o se contrate. Ergo, un servicio de limpieza no podrá ni deberá tener el mismo formato que un contrato de contador ni éste el de diseñadora.

Sin embargo, hay una serie de generalidades que pueden salvar la trinchera primordial y proteger los intereses de ambas partes:

  • El inicio o preámbulo.

Es útil porque ahí se pueden explayar con los datos generales de las partes. Por ejemplo, si se contratan los servicios de una publicista, esta puede poner sus constancias, título profesional y demás documentos que la avalan en la materia.

Aquí también irán los datos del cliente de forma extensiva, para que no queden dudas fiscales ni mercantiles de con quién se está pactando.

  • Cláusulas

Es la más extensa, compleja y detallada de las partes. Aquí deberá incluir TODO: desde dónde se prestará el servicio hasta cuántas horas o por cuánto tiempo.

  1. Procura incluir qué tipo de acciones o productos se utilizarán para brindar el servicio.
  2. La rendición de cuentas, los resultados, el tipo de “paquete” o servicio que se contrata y lo que éste incluye.
  3. Sobre todo, qué se obliga el prestador de servicios a proporcionar y qué le toca hacer al cliente para facilitar el trabajo (garantizar acceso o prestar instalaciones, por ejemplo).
  • Pago

Cuánto, cómo y dónde se pagarán tus servicios. Es decir, monto, modo y lugar de pago (transferencia, cheque, efectivo o depósito; en la oficina, a tu cuenta, en su empresa, etc).

Haz también señalamiento desglosado del Impuesto al valor agregado que estarás destinando.

  • Penalización

Sólo aplicará en caso de incumplimiento por alguna de las partes.

Es importante tener en cuenta que la legislación civil ya señala penas para el incumplimiento de obligaciones contraídas y también permite la rescisión de contrato, pero para un proceso más sumario y mayor claridad al convenir, es recomendable poner con qué responden la una a la otra parte en caso de fallar con su obligación contractual.

  • Jurisdicción

Es el lugar donde, de suscitarse algún inconveniente para la terminación del contrato o que sea imposible su continuidad, las partes deberán acudir ante tribunales para dirimir estas controversias.

Cada entidad federativa tiene distintas particularidades en sus códigos civiles para regir un contrato o llevar un procedimiento. Asesórate bien para saber cuál te conviene.

Se recomienda un punto cómodo para ambos o, en su defecto, en el distrito judicial de la prestadora de servicios.

  • Expresión de la voluntad

La manifestación expresa e indudable de que ambos desean contratar con el otro: una brindando sus servicios y el otro contratándolos.

  • Personalidad

Es el más sencillo pero tiene sus trucos. No todos los que contratan tienen personalidad para hacerlo.

Verás: en ocasiones alguien se ostenta como representante legal o administrador de una persona moral y no tiene ese cargo o, al menos, no legalmente. Y por ello, al contratar, no está obligando a la persona moral, sino solamente a sí mismo.

Así que siempre hay que tratar de anexar documentos para robustecer tanto la capacidad de la prestadora de servicios como la del cliente.

Y, sobre todo, no olviden la firma y el nombre completo.

Conclusiones

El contrato de prestación de servicios da a tu empresa o a tu profesión u oficio un toque de seguridad y formalidad. Los clientes se sienten más seguros cuando pueden ver de forma tangible los acuerdos que se generan.

Intenta no descargarlos de internet: es la cosa más atroz y descuidada que puedes hacer. Algunos formatos tienen legislación derogada de CDMX o leyes de España y ¿cómo demonios haces válido ese derecho?

La asesoría legal es la mejor opción. Al fin y al cabo, pagarás por tu contrato de prestadora de servicios una sola vez, pero podrás usarlo infinidad de ocasiones, hasta que el derecho se reforme o modifique alguna disposición. Y aún así, probablemente sólo necesites corregirlo para seguirlo usando.

Los contratos de prestación de servicios son una necesidad porque, seamos sinceros, el profesionista siempre trata de cuidar a su cliente: si a él le va bien, al profesionista le irá mejor.

 

Créditos: Photo by rawpixel.com from Pexels

 

 

 

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